CORRIENTE

IZQUIERDA

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Plenario del  Frente Amplio

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Acuerdo de abril de 1998

Los abajo firmantes, en representación de los sectores políticos, de las coordinadoras de Montevideo, de las departamentales del Interior y los ciudadanos de notoria actuación, integrantes del Plenario Nacional del Frente Amplio, acuerdan:
1. Los frenteamplistas, como integrantes de una fuerza transformadora, profundamente comprometida con los intereses del país y del pueblo, en el marco del actual debate sobre la actualización del Frente Amplio propiciada por el documento del compañero Tabaré Vázquez y con base en aportes posteriores de sectores, organismos y militantes de nuestra fuerza política, reafirmamos:
La necesidad permanente de actualizació a partir de nuestros principios constitutivos, todos los cuales conservan plena vigencia.
La definición social de esta fuerza política, representativa de los sectores populares organizados, así como también de las grandes mayorías nacionales y democráticas de nuestra sociedad.
El carácter antiimperialista y antioligárquico de nuestro proyecto, tal como lo expresó la Declaración Constitutiva del Frente Amplio. En ese sentido el FA forma parte de la lucha democrática y progresista de los pueblos de América Latina y del mundo.
Su condición de coalición y de movimiento, lo cual se materializa en una organización común -con una activa participación de los comités de base-, un programa común y en la acción política unificada de todos los frenteampistas.

La actualización permanente implica un conocimiento cada vez más profundo de una realidad que es cambiente, a fin de proponer soluciones al conjunto de la sociedad uruguaya, y para llevar adelante con la misma, medidas profundamente transformadoras.
Nuestra acción política tiene por objetivo la aplicación de los conceptos de solidaridad y de justicia social en el conjunto de la sociedad y especialmente con respecto a las situaciones de pobreza, de marginación y de incapacidad, a find de que todos los habitantes del país, sin discriminación alguna, cuenten con iguales posibilidades de inserción social y de desarrollo humano.
Somos una fuerza comprometida con los valores trascendentes de la democracia y de la libertad. Promovemos la vigencia irrestricta de los derechos humanos en los planos político, ético, cultural, social y económico. La participación popular, como un aspecto medular de la democratización de la sociedad, la economía y el Estado, constituye uno de los aspectos esenciales de nuestro proyecto.
Somos una fuerza respetuosa de la legalidad democrática en todos los planos y de la vigencia irrestricta de la Constitución y las leyes, especialmente en lo referente al acceso y a la rotación de los partidos en el gobierno.
Reconocemos la existencia de pluralidad de ideologías y de corrientes de opinión pública y reafirmamos nuestro compromiso en el respeto de dicha diversidad, sin eludir nunca la discusión y exponiendo los principios y el programa que definen nuestro proyecto.
2. La situación de nuestro país y de su gente hace imprescindible el triunfo en las próximas elecciones nacionales de un proyecto político alternativo al neoliberalismo. Necesitamos un gobierno que comience un proceso de transformaciones profundas para democratizar la economía, la sociedad y el Estado, con el objetivo primero de dar satisfacción a las necesidades y aspiraciones de las grandes mayorías nacionales.
Esa alternativa popular sólo puede ser llevada adelante por una amplia conjunción de sectores sociales y fuerzas políticas de definición progresista, de las cuales nuestro Frente y el Encuentro Progresista constituyen una parte determinante.
El desarrollo de las propuestas programáticas para la acción de gobierno deberá ser alcanzado en el Congreso Extraordinario del presente año. A su vez, deberá potenciar la experiencia de elaboración programática junto con la gente y en diálogo con las organizaciones sociales, que llevamos adelante en los últimos años. Importa recoger la riqueza de análisis y de propuestas de una amplia trama social interesada en el cambio, ese intercambio nos fortalece en la perspectiva de sumar fuerzas para vencer las resistencias de minorías hoy privilegiadas.
El próximo gobierno progresista debe ser encarado como una etapa en un proyecto de cambio, de mayor aliento y profundidad, que demanda incrementar el apoyo popular en otras confrontaciones electorales, para dar continuidad a los cambios impulsados. Debe quedar calaro que no podrán revertirse de un día para el otro todos los efectos de décadas de políticas antipopulares. Las prioridades tácticas y estratégicas de la propuesta programática de gobierno deben tomar en cuenta los objetivos de largo plazo que dan forma a la sociedad a la que aspiramos y también deben tener presente el contexto político, social y económico del futuro inmediato.
El primer gobierno progresista deberá implementar un proceso de transformaciones que cambie las políticas neoliberales y concentradoras hacia un país que, potenciando a las fuerzas sociales incentive el empleo y el trabajo, que priorice lo productivo -agro, industria, turismo y otros servicios- sobre lo especulativo y compatibilice el crecimiento económico con la justicia social.
Las políticas sociales serán jerarquizadas como tarea prioritaria del gobierno, privilegiándolas en tanto que cometido esencial del Estado. Al mismo tiempo, se revalorizará el papel del Estado en la orientación del proceso económico, y en el fortalecimiento de su participación en las áreas estratégicas vinculadas con la soberanía y con sectores económicos fundamentales para un proceso de desarrollo.
Simultáneamente se deberá administrar mejor el Estado e insistir en un verdadero proceso de transformación y de modernización , así como combatir toda forma de corrupción.
No se trata de limar las aristas negativas del modelo neoliberal, aperturista y desregulador. Se trata de proponer a la ciudadanía un programa de transformaciones que, partiendo de nuestra realidad y de sus potencialidades, y sin falsas expectativas, constituya un avance sustantivo en este país, en esta región y en este mundo globalizado, en el marco de nuestro proyecto nacional, popular y democrático.
La afirmación de la soberanía política y económica, el cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos, sin perjuicio de su renegociación en términos más ventajosos para el país, y la generación de una política de verdadera integración regional deben ser metas del Plan de Gobierno 2000-20005.
En una línea de profundización de la democracia, el gobierno progresista promoverá canales de participación y de expresión de la voluntad de las grandes mayorías nacionales, tanto en lo institucional como en lo electoral, pero también a través de las más diversas formas de asociación y de organización social y política.
3. Tal como se resolviera en el III Congreso Ordinario del Frente Amplio "Profesor Juan José Crottogini", el Encuentro Progresista, del cual somos fuerza fundadora e insoslayable, debe seguir desarrollándose, ampliándose y, afirmando su funcionamiento político. El fortalecimiento de ambos instrumentos políticos, del Frente Amplio y del Encuentro Progresista, no se contrapone, la unidad e identidad frenteamplista son esenciales a la hora de potenciar el proyecto político más amplio de los sectores progresistas y de cambio.
El Encuentro Progresista es una herramienta política transformadora, idónea para habilitar la participación de las grandes mayorías nacionales, sociales y políticas. Su afianzamiento y fortalecimiento son prioritarios en relación con el objetivo estratégico de obtener el gobierno en las elecciones nacionales de 1999, y a partir de ello comenzar la transformación que el país y su gente necesitan.
Reafirmamos la idea de un Encuentro Progresista abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas. Asimismo reafirmamos la validez y la legitimidad de una estrategia de ampliación de las alianzas o acuerdos del Encuentro Progresista con otras fuerzas políticas y sociales, así como la necesidad de un permanente y fluido relacionamiento con la sociedad civil.
Reafirmamos asimismo lo resuelto por el III Congreso Ordinario en lo referente a las "alianzas sociales" cuando establece la necesidad de "expandir nuestra capacidad propositiva hacia (...) los trabajadores, los tradicionales sectores medios, las nuevas capas medias, los sectores excluidos y marginados, los jubiliados, los cooperativistas", de establecer "un mejor relacionamiento con los sectores empresariales de la ciudad y el campo para conocer sus demandas, sus propuestas y con ello enriquecer nuestros propios conocimientos y propuestaas", y de "diseñar políticas específicas para cada uno de estos sectores sociales sobre la base de una fluida relación y el respeto de la autonomía de cada uno de ellos".
Por otra parte, participar en las diversas formas de organización y de movilización intersociales constituye una orientación importante para el FA en la medida en que contribuye al fortalecimiento del entramado social. De esta forma, el amplio descontento supera el individualismo y la fragmentación y se va convirtiendo enfuerza para el cambio. En la perspectiva de un gobierno progresista constituye un objetivo de primer orden gestar esta amplia alianza social que sustente el proyecto transformador.
4. Para una fuerza política con la responsabilidad histórica que hoy tiene el Frente Amplio, con el propósito de mantener y acrecentar su credibilidad ante la gente y, sobre todo con el objetivo de hacer posible el proyecto de cambio, se hace absolutamente imprescindible reafirmar en los hechos la democracia interna y la unidad de acción. Estos dos elementos, esenciales al tipo de fuerza política que es el FA desde su fundación, adquieren mayor relevancia aun en el contexto de las grandes luchas que tenemos por delante; en el marco de la ofensiva de las políticas neoliberales, y ante el desafío de construir un gobierno popular.
La más amplia participación, desde los comités de base, las coordinadoras y departamentales y en todas las instancias orgánicas, enriquece las discusiones y fortalece las decisiones. Respetar esta democracia interna significa que las resoluciones comprometen a toda la fuerza política. En los temas en que no se logren consensos, el respeto de las ideas minoritarias, se complementa necesariamente con la unidad de acción en torno a las decisiones mayoritarias.
La democracia interna debe combinar la amplitud y profundidad de la discusión con la eficacia en la forma de decisiones, para que éstas se adopten en tiempos políticos que permitan las respuestas adecuadas en los momentos precisos. Esto último cobra especial trascendencia cuando se asume una tarea de gobierno, nacional, departamental o local. Toda la orgánica frenteamplista debe asumir responsabilidades y tomar decisiones. Adoptada una posición política, dentro de las atribuciones estatutarias y de acuerdo con los procedimientos democráticos establecidos, la misma constituirá una decisión válida y obligatoria para todos los frenteamplistas, en especial para quienes representan pública o institucionalmente a nuestra fuerza política. Ello significa, como lo establece el Compromiso Político de 1972, que dicha resolución implica un "mandato imperativo" para todos y cada uno de los componentes del Frente Amplio.
5. Los frenteamplistas ratificamos la vigencia de los documentos fundamentales del FA (Declaración Constitutiva, Compromiso político, Bases programáticas y Estatuto) y reafirmamos nuestro compromiso histórico y ético de respetar la democracia interna y de asegurar en todos los planos la unidad de acción.
La adhesión al Frente Amplio, en tanto constituye un acto voluntario, supone asimismo la posibilidad ética y política de separarse de él por parte de quienes entiendan que sus principios, estrategia o conducta, son incompatibles con los definidos colectivamente.
Al suscribir este documento político reasumimos y jerarquizamos un compromiso histórico que constituye un valor ineludible y claramente definido en los documentos fundacionales; lo hacemos ante nosotros mismos y ante el pueblo; tanto respecto de los principios políticos como de las conductas éticas expuestas anteriormente.
6. Corresponde establecer que, en caso de producirse una situación de incumplimiento de las resoluciones orgánicas, toda persona o sector que ignore el principio de la unidad de acción desconociendo la democracia frenteamplista, se contrapone al proyecto, en tanto afecta negativamente a la fuerza política y al desarrollo de los objetivos que ésta impulsa.
Producida esta situación de incumpliendo de las resoluciones orgánicas, y de no mediar lo establecido en el inciso 2º del punto 5º, el Plenario Nacional, en el marco de las disposiciones estatutarias vigentes se pronunciará, en su oportunidad, y determinará si se configura una ruptura unilateral de los compromisos políticos asumidos.

En Montevideo, a los 18 días del mes de abril de 1998, en torno a las definiciones fundamentales que integran este documento, asumimos un compromiso voluntario e inquebrantable hacia el futuro.
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(siguen firmas...)

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